Cualquier mudanza internacional que un residente argentino considere realizar, deberá planificarse lo más prolijamente posible de manera tal que -previo a convertirse en residente fiscal de cualquier otra jurisdicción- pueda sostenerse sólidamente que ese sujeto ya no es residente fiscal argentino. La doble (o múltiple) residencia fiscal resulta un fracaso en cualquier planificación patrimonial y debe ser evitada bajo todo concepto. Cualquier persona interesada en “casarse fiscalmente” con Uruguay, deberá asegurarse muy bien de “divorciarse fiscalmente” de Argentina de una manera adecuada.

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